sábado, noviembre 18, 2006

Solo unos cuantos aplausos (The prestige)


Christopher Nolan ya ha demostrado ser un gran mago. Sus trucos al mostrar a desmemoriados detectives, encapotados justicieros o insomnes policías dejaron boquiabiertos a los espectadores que se vieron obligados a darle fuertes ovaciones. Con un prestigio ya ganado decidió poner en la pantalla grande "The Prestige" ("El gran truco") una historia de obsesiones. Los magos Robert Angier (Hugh Jackman) y Alfred Bordem (Chistian Bale) son la misma cara de una misma moneda. Uno carismático, el otro perfil bajo; uno teatral, el otro metódico; uno tradicional, el otro inventivo; ambos son asaltados por la misma enfermedad: la necesidad de reconocimiento. Es en base a estos dos caracteres que Nolan empieza a jugar con el espectador. Lo hipnotiza con las palabras, le esconde la moneda en la oreja, mete al conejo detrás de su capa; trucos con los que busca que el espectador se maree y pierda de vista lo que guarda en su manga. Sin embargo, al experimentado mago Nolan, su búsqueda del "prestigio" lo hace perder el pulso y dejar que se note la carta. El director acaba siendo presa de los vicios de sus personajes. Termina recibiendo aplausos, pero solo unos cuantos, no la gran ovación a la que está acostumbrado.

p.d. Para mi Batman le gana a Wolverine por cool.

1 Comments:

At 12:51 p. m., Blogger Julio Pérez Luna said...

como te dije en el msn, Coincido plenamente. Se le nota la carta.
Un abrazo

 

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